sábado, 20 de diciembre de 2014

Kristyr y smarties

Hoy vino L con su familia de visita y de paso aprovechando, quedamos que decoraríamos las casas de jengibre con los niños mientras nuestros esposos platicaban. 
Conocí a L en septiembre, ya la había visto muchas veces en el jardín de niños ya que su hijo mayor comparte clase con Erik. Un día comenzamos a platicar y a partir de ahí nos reunimos con frecuencia, además ella me presentó con otras mamás que acababa de conocer en el grupo de bebés y se ha formado un lindo grupo. Como me gusta y extrañaba eso; pertenecer a un grupo. Reunirse, platicar, reír, compartir experiencias, hasta hablar de las series que seguimos y recomendarnos películas 😂

Es interesante el hecho que todas somos mamás de niños pequeños, lo cual hace que nos entendamos de otra forma, como cuando una le da el pecho a su bebé con toda naturalidad, o la otra huele el trasero de su hijo en plena plática para detectar si ha hecho popó. O si alguno empieza a llorar a grito pelado. Nadie se inmuta, todo sigue su ritmo normal...No tenemos que andarnos disculpando, por que entendemos! Es padre eso.
O cuando nos invitamos a nuestras casas, damos por sentado que limpio limpio lo que se dice limpio, no estará. Y no nos estresa! (tanto) Todas tenemos un espacio para cambiar pañales y comida apta ara niño/bebé extra en caso de requerirse.
Es lindo contar con ellas, en especial L que es extranjera como yo (L es canadiense y B y M son suecas) y además mi vecina. 

Al final los niños perdieron el interés y quedamos solo ella y yo llenando de chocolates y bombones las casuchas. Los niños jugaron hasta el cansancio, los calcetines salieron volando; hubo gritos, lagrimas y risas y carcajadas. R llevó a F a los rincones de la casa que NO habíamos limpiado. (obvio) Y quedamos de irnos a tirarnos del trineo de nieve la siguiente semana. Fue un lindo sábado.